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La Idea de Libertad en Aronnax

  • Foto del escritor: Israel Lira
    Israel Lira
  • 15 jun 2018
  • 3 Min. de lectura

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De la lectura de una de las obras del genio julioverniano, hablamos pues de 20, 000 leguas de viaje submarino, pudimos identificar un pasaje que en particular llamó mucho nuestra atención. En el Capítulo VIII de la Segunda Parte, titulado La bahía de Vigo, Verne nos narra la particular y difícil situación por la que atraviesa uno de sus personajes principales, el profesor de Historia Natural y adjunto al Museo de Paris, M. Pierre Aronnax.


Aronnax, a lo largo de la obra, no solo estrecharía una amistad académica con el Capitán Nemo, sino que vería en su cautiverio una oportunidad para completar sus estudios sobre la biodiversidad marina, lo cual efectuó y en creces. Conseil era el fiel sirviente del profesor, por lo que su opinión a lo largo de la obra es siempre sumisa a la voluntad de su señor, mientras que el espíritu de la libertad, al parecer, estaría representado por Ned Land, el ballenero canadiense contratado para matar en un inicio al narval (submarino Nautilus), corajudo, valiente y aguerrido, cuyo único placer era –al parecer– una buena comida y una buena caza.


Dentro de todo esto, y al comienzo de sus aventuras, el profesor Aronnax se adhería a las ideas de escape que se planteaban de cuando en cuando, a lo cual siempre se determinaba, que debería esperarse por un momento preciso, siendo más plausible que este se hiciera evidente cuando el Nautilus se encontrase cerca de la costa. Pero a lo largo de la obra también vemos como el profesor Aronnax se encuentra tan fascinado por sus investigaciones mare in situ, de la fauna marina tan desconocida, que las ideas de escape comienzan a difuminarse para él.


Sin embargo, y después de largos meses de cautiverio, la oportunidad se presenta, y es planteada abruptamente por el ballenero, esta situación pone al profesor en una espada de damocles, y le afecta a sobremanera:


«¿Acaso no es esto igualmente una pérdida de la libertad? ¡Era como una novela que estuviéramos leyendo, y que nos fuera arrebatada de las manos al comienzo! ¡Qué horas tan penosas transcurrieron en mí en esta y al mismo tiempo anhelando que alguna circunstancia imprevista desbaratara los proyectos de Ned Land!»

Derivado de este escenario, nos asaltan las siguientes interrogantes: ¿Por qué el profesor se siente tan apenado de recobrar su libertad? ¿Por qué la libertad se le muestra como prisión ahora? ¿Ned Land es el único cuerdo acaso? Son preguntas que surgen y que tal vez obtengan respuesta con esta cita de Rousseau:


«…el impulso exclusivo del apetito es esclavitud, y la obediencia a la ley que uno ha prescrito es libertad…»

De la sentencia de Rousseau, se puede colegir que, el profesor Aronnax inconscientemente se sujetó a su propio sistema normativo, pero más allá de ello, a un ideal metavolitivo –que se configuraba como el ideal de progreso y desarrollo de las ciencia naturales, más allá de sus aspiraciones personales–, aferrándose y regocijándose del mismo, porque era la realización de su investigación y de su trabajo. Sin embargo, esto no nos permite sostener que el ballenero Ned Land fuera un animal sin conciencia de una auténtica libertad, sino que su sistema de leyes internas era otro, y sus ideales, el de una vida sin ataduras a ninguna idea superior, sino a su brazo, su bisteck y su arpón, el concepto de libertad para Ned Land ¿Quién era más libre? Es una pregunta que dejamos al lector.


Como epílogo a este pequeño escrito y ante la proliferación del apolitismo, el esnobismo y la ausencia o carencia de racionalidad en la sociedad –como epifenómenos de la postmodernidad–, esta arista de la libertad (la libertad de Aronnax), es precisamente la que se encuentra en desuso, es demonizada o entendida como dogmatismo, cuando la lucha por ideales metavolitivos, la adscripción voluntaria a una idea, no es más que otra faceta de la libertad, y en opinión del presente redactor, la auténtica libertad ¿Qué no es el hombre sino sus ideas?


Referencias bibliográficas


VERNE, Julio. «20, 000 leguas de viaje submarino». Editorial Bruguera S.A. 1979. p. 366-337.


ROUSSEAU, Jean Jacques. «El Contrato Social». Capitulo VIII: Del Estado Civil.


Fuente: LIRA, Israel. «Columna de Opinión No. 45 del 15.06.2018». Diario La Verdad.

 
 

© 2021  Israel Lira 

Sol Andino
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